miércoles, 19 de mayo de 2010

UN GOBIERNO CONTRA SÍ MISMO

ESCRIBE HERMÓGENES PÉREZ DE ARCE

Un Gobierno Contra Sí Mismo

El IV Presidente DC, como todos los de la misma cuna política, aprecia grandemente el favor de la izquierda y, en particular, el del PC. De ahí sus antiguos y siempre reactualizados gestos hacia la colectividad de los gulags y los paredones. Hace poco convidó a un viaje al exterior al ex encargado militar comunista y del FPMR, hoy diputado Guillermo Teillier. Más recientemente aún recibió en La Moneda al fiero diputado perseguidor de militares y defensor de terroristas, Hugo Gutiérrez, a quien prometió no indultar a "violadores de derechos humanos", que es cómo, en el idioma de Gutiérrez, se denomina a los uniformados que dieron la cara contra el terrorismo rojo. En fin, un gesto de Piñera sumamente valorado por la colectividad de la hoz y el martillo (casi tanto como el de Hinzpeter de fotografiarse reiteradamente bajo un retrato gigante de Salvador Allende que conserva en sus dependencias) fue el de continuar con la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio del Interior, un nido de abogados de izquierda que no dan tregua a los militares y actúan de consuno con los jueces de izquierda, pasando sobre las leyes para condenar a aquéllos, no sólo por delitos amnistiados y prescritos, sino también por algunos inexistentes o en los que no les ha cabido participación.
Hoy martes 18 la Oficina de Derechos Humanos se ha sobrepasado a sí misma en su eficiencia, pues en uno más de los procesos que se mantienen vivos mediante el prevaricato (atropello de las leyes de amnistía y prescripción por parte de los jueces), ha resuelto llamar a declarar al Subsecretario de Defensa y ex Comandante en Jefe del Ejército, general (r) Oscar Izurieta, por la muerte en 1973 del cantante de extrema izquierda, Víctor Jara. Hasta la jefa de la Oficina de Derechos Humanos, Rosy Lama, que ha hecho antes amedrentadoras declaraciones contra los militares procesados, se ha declarado sorprendida, porque, claro, se trata de perseguir uniformados, pero no a los que trabajan para el gobierno de Piñera. Pues todos sabemos que en Chile somos iguales ante la ley, pero algunos son más iguales que los demás, como decía Orwell. Un abogado de militares retirados me refirió que doña Rosy le había manifestado, en su descargo, que ella obraba bajo instrucciones de sus jefes, que eran, de menor a mayor, Izurieta, el Subsecretario; Ravinet, el Ministro; y Piñera, el Presidente. Bueno, ahora su oficina está hostigando a uno de esos jefes y requiere a la justicia de izquierda para que lo cite a declarar en el caso de Victor Jara, junto al "enemigo público número uno" de los abogados comunistas y los jueces de izquierda, brigadier (r) Krassnoff, ya condenado ilegalmente, de hecho, a cadena perpetua (por acumulación múltiple de sentencias inicuas decretadas en su contra por haber formado parte, según esos jueces, de la "cúpula de la DINA", en circunstancias de que cuando perteneció a ésta era teniente y había entre él y la verdadera cúpula no menos de otros quinientos oficiales). Krassnoff es particularmente odiado por los comunistas porque pertenece a la nobleza rusa blanca (cosaca), tradicionalmente anticomunista. Su abuelo y su padre, militares como él, fueron colgados por los rojos en la plaza del mismo color, en Moscú. Entonces, poner a Izurieta a la par de Krassnoff, en circunstancias de que el primero ha sido tan políticamente correcto como para haber expulsado del Ejército a un nieto de Pinochet por elogiar a su abuelo y haber llamado a inmediato retiro a un general que se expresó favorablemente del ex Presidente, es un acto de los abogados de Interior que pone en una situación muy inconfortable a Sebastián Piñera.
Éste ha hecho todo un arte del "estar bien con Dios y con el Diablo", pero dicho arte está demostrando que le puede jugar malas pasadas hasta al más eximio de sus artífices.

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